Pensé que te había olvidado, y no me refiero a ti, sino a TI: la chica delgada de pelo largo y mejillas rosadas, esa que apenas conozco y a la que nunca me atreví a hablar; la que creía que pasaba desapercibida entre la gente; la que destaca en humildad; la que con su tímida sonrisa podía iluminar una mañana que amenazaba lluvia; la otra mujercita que sin darme cuenta estaba empezando a adueñarse de mi atención.

Fue por casualidad, yo no lo buscaba, pero lo malo (bueno) de rebuscar entre fotografías antiguas es que tienen el poder de despertar la melancolía, devolver a la memoria esos momentos especiales que siempre quisiste recordar (olvidar) y forzar un suspiro hondo de resignación que exterioriza el anhelo incesante de poder retroceder en el tiempo y revivir aquella experiencia o sensación que comenzaba a difuminarse en ese pequeño lugar de la mente en el que se almacenan los recuerdos.

Y fue de repente, sin que me diese tiempo a respirar hondo y preparar mi corazón ante una repentina e inevitable subida de actividad causada por las viejas heridas mal cicatrizadas de una flecha que un hábil arquero con alas disparó con éxito.

Entonces mis ojos se clavaron en TI y, recorriendo lentamente tu rostro, intentaron cruzarse en tu mirada, pero no lo consiguieron, porque mirabas al infinito, soñabas despierta. Estabas sentada, ligeramente inclinada hacia adelante, con una mano apoyada en las rodillas y la otra sujetando un mechón de pelo seducido por la brisa.

Y cierro los ojos y hago memoria: fue en este verano, o en el anterior, o en todos los veranos, o en ninguno, porque no hay peor forma de olvidar que con la desesperanza.

Ilusión perdida por mis propios defectos, por mis incongruencias, por mi mediocridad, por mi cobardía y mi falta de perseverancia. Me quedé en mitad de una carrera en la que sólo estoy yo, y en la que no se puede quedar segundo. No estoy a la altura y te mereces algo mejor, lo reconozco.

El tiempo se consume a gran velocidad y las oportunidades se van acabando. La solución está en mi mano: seguir como hasta ahora o cambiar y hacerme merecedor de una mujer (tan extraordinaria) como ella…

«En la distancia te puedo ver
cuando tus fotos me siento a ver «
Hoy mi canción es: «Fotografía» Juanes y Nelly Furtado

Relatos relacionados

Pin It on Pinterest