Cántame otra vez

Cántame otra vez

Ven, un poco más cerca, sobrepasa los lindes de la materia, acerca tus labios y acaricia mis oídos con el tacto de tu susurro, deja que las ondas de tu voz penetren en mi cabeza hasta dejarme inconsciente.

Día uno

Día uno

Arranqué la última hoja del calendario con el ímpetu del que se despoja de una carga que le oprime, con el alivio del que despierta dejando entre las sábanas un mal sueño, con la ilusión del que emprende un nuevo proyecto en el que deposita sus esperanzas.

Nocturnidad

Nocturnidad

La ciudad se duerme con el ronroneo de los pocos coches que contradicen mi marcha en mitad de la calle. Los edificios mudos se inclinan a mi paso cerrándome la visión de las estrellas, hundiendo mi mirada en el asfalto, llenando mi cabeza de pensamientos que fluyen como el frío aire nocturno de un otoño tardío que juega a disfrazarse de invierno.

Pedazos de realidad

Pedazos de realidad

Miro, te miro, me miro, pero no me veo. Me imitas, te imito, me imito, pero no sé quién ha empezado. Desde ese mundo paralelo desde el que me observas te envidio, porque me ha tocado ser la versión mala de mi mismo, porque tu realidad es más perfecta, más coherente y más feliz que la mía. Yo no elegí, pero tuve libertad.

Volver

Volver

Un sendero de álamos perfectamente alineados hacia el infinito punto de fuga, como un pasillo otoñal hacia la nostalgia. El viento fresco se desliza y desnuda sus troncos, tejiendo una alfombra de hojarasca por la que avanza el coche, negro y majestuoso, levantando el polvo y los recuerdos del que sentado en la parte de atrás, regresa al lugar en el que creció.

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