Un café porteño

Un café porteño

Fue una locura, lo reconozco, pero ya estaba hecho. De vez en cuando no está de más permitirse una pequeña aventura, que aunque incomprensible a los ojos de los demás, le devuelve a la vida la emoción que muchas veces escasea en la rutina encorsetada en el trayecto entre tu casa, la oficina y viceversa. Pero eso sí, no hay que pararse a pensar en ello, porque si te detienes a sopesar pros y contras acabarías desistiendo de la idea. Por el contrario es mejor aprovechar ese empujón anímico, llamado impulso, cerrar lo ojos y echarse a andar sin mirar atrás.

Pin It on Pinterest