Arranqué la última hoja del calendario con el ímpetu del que se despoja de una carga que le oprime, con el alivio del que despierta dejando entre las sábanas un mal sueño, con la ilusión del que emprende un nuevo proyecto en el que deposita sus esperanzas.

Zarandeé sus números, confundí su orden lineal y su estructura semanal, los rompí en cien pedazos y dejé que una ventana abierta los repartiera por el mundo.

Es el momento, ha llegado la hora. Trescientos sesenta y cinco días después, nada habrá sido como hasta ahora. Toda una vida de preparación para que un solo año demuestre que has aprendido a vivir, a jugar en el tablero universal de las oportunidades y los riesgos.

Se desprendió la última hoja seca del árbol caduco de mi vida, preparándose para afrontar la llegada de un duro invierno, antes de que una primavera esperada vuelva a llenar sus ramas de alegría.

Día uno de algo nuevo, de algo emocionante.

‘And when the night is cloudy, there is still a light that shines on me,
shine until tomorrow, let it be…’
Hoy mi canción es: Let it be‘ The Beatles

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