No es fácil alejarse por unos días, ni siquiera por unos momentos, del mundo, su velocidad, sus exigencias, su ruido, su desorden, su agobio,… Aún más difícil es encontrar un lugar donde poder poner el freno a tu vida, donde descansar de su ritmo vertiginoso y simplemente dejar pasar los días sin tener en cuenta las horas y los minutos, sin preocuparse de lo que ocurre en el exterior; vivir como si tú fueses el único ser en la tierra y que la única melodía que ronde por tu cabeza sea el silencio.

Silencio para hablar con uno mismo, silencio para que nada perturbe tu tranquilidad interna, silencio para meditar sobre tu vida, para subordinar la voluntad, vencerse a uno mismo y ordenar las prioridades; silencio para escuchar, para pensar, para reflexionar.

Esto es lo bueno de vivir en una burbuja, protegido del exterior. Aquí tengo oxígeno puro para respirar y no ahogarme entre la contaminación que desprende el mundo. Aquí el tiempo pasa más despacio, tanto que casi no existe, por lo que es más fácil distribuirlo a lo largo del día sin preocuparme de que no me de tiempo a hacer algo importante. Yo no necesito correr porque no puedo llegar tarde, siempre está esperándome, le sobra la paciencia.

Cuando era pequeño tenía un armario lleno de juguetes, el problema era que como no me gustaba ordenarlo, siempre guardaba los juguetes amontonados y mezclando todos los juegos. Por eso cada vez que lo abría salía todo disparado y se desperdigaba por el suelo, por lo que no podía jugar con nada, porque ningún juego estaba completo. La única solución era pararme a ordenarlo todo, buscar todas las piezas y guardarlas en sus cajas para que la siguiente vez que quisiese jugar estuviese todo en su sitio.

Ahora mi vida es como ese armario. Esta desordenado y cuando lo abro para ver lo que quiero (tengo que) hacer veo que está lleno de cosas, veo también que tengo poco tiempo y quisiera hacer todo eso, pero como no hay orden, me es imposible.

Por eso necesito volver a poner cada cosa en su lugar, jerarquizar las prioridades para que cuando vuelva a abrir el armario este todo en su sitio y pueda distribuir el tiempo uniformemente.

Veo que la burbuja no es tan resistente como pensaba y algunas de mis obligaciones atraviesan su fina pared transparente para que no se me olvide que pronto se romperá y caeré de nuevo al mundo ensordecedor que no me deja detenerme ni un segundo.

Se acerca el momento en el que tendré que abandonar este lugar de paz y tranquilidad… no quiero, pero no depende de mí, la burbuja empieza a pesar mucho y es más frágil de lo que parece…

«People talking without speaking, people hearing without listening
people writing songs that voices never share and no one dared
disturb the sound of silence.»
Hoy mi canción es: «The sound of Silence» Simon y Garfunkel

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