A través de los cristales tintados del lujoso vehículo observo la multitud de flashes de los fotógrafos que se han congregado a la espera de todos los actores, actrices, directores y productores que llegan a presentar sus trabajos en el séptimo arte en busca de una Palma de Oro.

Ese día está marcado en rojo en todos los calendarios como el evento más importante del año, casi a la altura de los certamen del Teatro Kodak de los Ángeles.

El complejo proceso de elección de un vestuario y peluquería que sean merecedores de ilustrar las portadas de las más prestigiosas publicaciones del mundo de la moda y del gossip, se convierte en toda una obsesión.

El reencuentro con Demi, Pe, Sofía, Robert, George, y los demás seguro que será muy emocionante. Dicen que George acaba de dejar a su novia por operarse el pecho. Pocos hombres conozco que actuarían así en la misma situación, aunque dice mucho de su carisma.

Han querido los entresijos del protocolo que me toque ir acompañado en el coche de una chica joven, que dicen que va a ser la nueva Ingrid Bergman, desde luego en cuanto a belleza, no andan mal encaminados.

Permanecemos todo el viaje en silencio, aunque por lo visto a ella eso le incomoda porque no ha parado de fingir hacer algo importante con su teléfono móvil. Yo me limito a mirar de reojo de vez en cuando, aunque cuando ella nota mi mirada impertinente me obliga a apartarla.

El viaje desde el hotel no ha sido largo, quizá diez o veinte minutos, pero la puntualidad en este tipo de actos es un mandamiento y no están muy bien vistos los retrasos, menos aún cuando se hace a propósito para llamar la atención y concentrar todas las miradas.

El vehículo quedó finalmente alineado perpendicularmente a la alfombra roja y el estruendo de los cientos de fans y curiosos se hizo ensordecedor. Los fotógrafos cargaron sus cámaras y comenzaron a disparar a quemarropa.

Como es habitual yo bajé del coche en primer lugar y gentilmente ayudé a salir a la joven actriz. Fue entonces cuando me percaté del hermoso vestido azul turquesa, seguramente de Versace o Armani, que lucía espectacularmente.

Mientras se servía de mi mano para incorporarse cruzamos una mirada que ella acompañó con una amplia sonrisa, dejando entrever su perfecta dentadura.

En ese momento me habría gustado que el viaje hubiese durado más para poder disfrutar de la sensación de estar junto a un ángel. Pero había llegado el momento de que nuestros caminos volviesen a divergir. Ella entraría entre aclamaciones en la entrega de premios y yo volvería a conducir el carísimo coche, del que sólo soy el conductor.

‘When you’re a famous boy it gets really easy to get girls… So when you try to pull a girl who is also famous too, it feels just like when you wasn’t famous’
Hoy mi canción es: When you wasn’t famous’ The Streets

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