Ya puedo sentir en las yemas de mis dedos el leve cosquilleo que provocan los motores del Boeing 747 al encenderse para iniciar el vuelo. Siento esa calma tensa previa al despegue, esa incertidumbre que siempre aparece aunque hayas volado ya miles de veces.

Un nuevo destino, virgen todavía en mi recién iniciado descubrimiento del planeta: ‘mi nuevo mundo’. El más alejado, quizá el más deseado y en el que menos acompañado voy, mi curiosidad y yo seremos uno.

Un sueño, de apellido americano, que reza esculpido a los pies de su puerta francesa: «Dadme a vuestros pobres, a vuestros exhaustos, a vuestras masas hacinadas que suspiran por respirar libremente«. Libertad de tantos, perdición de tantos más, denuncia el poeta:

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna.
Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.

Contraste, mezcla de culturas, razas, ideologías. Afroamericanos, asiáticos, latinos, europeos, árabes. Choque de civilizaciones del profeta Huntington, melting pot de ilusiones, de intereses y de conflictos: burros contra elefantes, reyes contra payasos, latas rojas contra latas azules, Mets contra Yankees.

La ciudad donde todo se hace a lo grande: edificios, parques, coches, avenidas y medios de comunicación. También teatros, museos, estatuas y hamburguesas.

Donde los besos son eléctricos, los taxis amarillos y los perritos calientes.
Donde el dinero parece del Monopoly y la crema de cacahuete es el condimento principal de todas las comidas.
Donde te comen el coco con los telefilmes y los jamones son de york.
Donde se es conductor antes que mayor de edad y para ser popular hay que ser animadora o jugador de fútbol.
Donde las barras y las estrellas te recuerdan a cada instante que no estás en tu país, donde el metro es la casa en la que duerme Godzilla.

Leyendas metropolitanas escritas en 25 fotogramas de ficción. Por fin voy a poder cumplir ese sueño infantil de poder atravesar la pantalla de la televisión y pasearme por todos esos lugares maravillosos y emblemáticos, que han alimentando tantas veces nuestra imaginación.

‘Start spreadin’ the news, I’m leavin’ today,
I want to be a part of it, New York, New York…’
Hoy mi canción es: ‘New York, New York’ Frank Sinatra

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