El vaho sobre el cristal difuminaba su reflejo con cada respiración, dejándole ver de nuevo, tras unos segundos, un rostro que ya no reconocía como suyo. De nuevo, el tren era demasiado pequeño para sus pensamientos y los proyectaba en el paisaje que iba acompañándole de vuelta a casa.

Todos los viajes de vuelta son como una película que transcurre en silencio, con el calor del recuerdo y la mirada perdida en un pasado muy lúcido que se repite continuamente, saboreando cada detalle, deletreando cada palabra en busca de todas las variantes que puedan alterar su significado y provocar un final inesperado.

Pero esta ocasión era distinta, la realidad se mostraba inalterable e inapelable a sus engaños mentales y decidió atenerse a la sentencia dictada por las circunstancias y asumir su parte de responsabilidad en el devenir de los acontecimientos.

¿Fue la elección del lugar, la distancia entre ambos, quizá la selección de las palabras o el modo en el que salieron de sus labios? Dicen que el pasado es invariable, pero ¿y el futuro? ¿es posible anticiparse a una situación, predecir todas las variables e influir en su desarrollo?

Mientras tanto ya ha anochecido y aunque el pasado sigue representándose en la oscuridad tras la ventana, él ya no es capaz de poner voz a la conversación, ni cuerpo a sus emociones, ni color a sus mejillas.

Sólo recuerda que un día antes de emprender ese viaje pensó que al regresar en el tren, su cabeza estaría dando vueltas a aquello que ya habría pasado, pero que entonces aún no había sucedido.

‘When you sail across the ocean waters, and you reach the other side safely, could you smile a little smile for me? ‘cause I’ll be thinkin’ about you…’
Hoy mi canción es: ‘Thinking about you‘ Norah Jones

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