Huimos juntos de la distancia que nos mantenía lejos para volvernos unidos. Madrugamos para subirnos a esa barcaza a prueba de cobardes, para que en medio del mar, más allá de donde los faros seducen, no hubiera escapatoria.

Nos mecen las olas, los altibajos, los vaivenes pasados. Nos mecen las certezas, las ilusiones y las dudas que nos han traído engañados hasta este mar en calma. Nos mece la vida, saliendo a nuestro encuentro, como ese tibio sol del horizonte que se alza manchando de luz todo lo que acaricia.

Me mecen los nervios, la prisa y la calma, la espera. Me mecen los latidos que por momentos me delatan, que por momentos me hacen dudar de si sigo vivo. Me mece la esperanza, esa alegría contenida que ve más allá de donde alcanzan nuestros ojos. Y entre una madeja de pensamientos, noto que te acercas por mi espalda.

Desvío tu mirada para que no puedas leer en mis ojos que ‘ya’, aunque aún no te lo haya dicho. Que ‘ya’, aunque estemos tan acostumbrados a resistir, que no notemos que las fuerzas a veces nos faltan. Que ‘ya’ aunque todavía no lo imagines, aunque todavía no lo esperes.

Y sentándote junto a mí, posas con los ojos cerrados mientras el sol te pinta las pecas. A lo lejos comienzan a verse los restos de un naufragio de piedra y sé que ya estamos llegando.

A la isla desierta a la que nos escapábamos para jugar a soñar. Al lugar donde viene a nacer lo nuestro.

“Oh I’ll go get a ring. Let the choir bell sing like ooh
So what you wanna do. Lets just run girl”
Hoy mi canción es: ‘Marry you’ Bruno Mars

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